
Todos los equipos se enfrentan a ciclos de alta presión: lanzamientos de productos, sprints, reestructuraciones o plazos consecutivos. Los gerentes suelen saber cómo liderar durante esos períodos. Se reúne al equipo, se eliminan los obstáculos, se gestiona la energía y se alcanza el objetivo. Pero, ¿qué ocurre cuando termina la intensidad?

Todos los equipos se enfrentan a ciclos de alta presión: lanzamientos de productos, sprints, reestructuraciones o plazos consecutivos. Los gerentes suelen saber cómo liderar durante esos períodos. Se reúne al equipo, se eliminan los obstáculos, se gestiona la energía y se alcanza el objetivo. Pero, ¿qué sucede cuando termina la intensidad?
A menudo hay un momento de calma cuando el trabajo se ralentiza. Puede que el empuje haya terminado, pero el equipo aún no se ha recuperado del todo. Esto puede manifestarse en una disminución de la energía y la motivación, o en un ambiente de trabajo tenso. A menos que ese momento se maneje con cuidado, puede desencadenar una reacción en cadena de desmotivación, baja confianza y agotamiento a largo plazo. Este blog trata sobre lo que sucede después de que la presión desaparece y cómo los gerentes de equipo pueden aprovechar ese momento para reconstruir la claridad, la cohesión y la resiliencia.
El agotamiento del equipo a veces se puede observar fácilmente, pero la mayoría de las veces se acumula a través de pequeños momentos cotidianos. Los equipos actúan de forma mecánica o las actualizaciones se vuelven más breves. Las personas responden más lentamente y dejan de aportar nuevas ideas.
Desde fuera, puede parecer que las cosas están volviendo a la normalidad. Sin embargo, en el fondo, no es así. Puede que la presión haya desaparecido, pero la recuperación aún no ha comenzado. Es aquí donde la fatiga puede instalarse y agravarse.
Cuando los equipos se ven obligados a gestionar el estrés por sí solos, el retraimiento emocional sustituye a la motivación. Con el tiempo, eso merma la confianza y el compromiso, incluso en grupos de alto rendimiento.
Muchas organizaciones confunden la resiliencia con los resultados. La lógica es que, si el equipo ha cumplido con sus objetivos, entonces debe estar bien.
Pero la verdadera resiliencia no se mide por el esfuerzo que las personas realizan durante un sprint, sino por cómo regresan después y cómo son capaces de recuperarse.
Un equipo resiliente tiene este aspecto:
Estos resultados no se producen automáticamente, sino que dependen de cómo actúe el gerente después del pico.
Las semanas posteriores a una entrega intensa son cuando los equipos son más vulnerables. También son cuando las personas están más abiertas a la reflexión y al crecimiento. Este momento no requiere grandes iniciativas. Requiere un liderazgo intencional.
A continuación, le indicamos cómo apoyar la recuperación de manera que se restaure y fortalezca a su equipo.
Los equipos necesitan un final claro. De lo contrario, permanecen en modo de tensión. Incluso un reconocimiento de cinco minutos ayuda al grupo a pasar de la urgencia al ritmo normal.
Un mensaje como:
«Hemos superado algo difícil. Estoy orgulloso de lo que hemos hecho. Ahora podemos respirar».
... permite a las personas resetearse emocionalmente.
En lugar de pasar directamente a las evaluaciones de rendimiento o los resúmenes de estado, invita al equipo a reflexionar sobre la experiencia. Utiliza preguntas como:
Esto genera seguridad psicológica y, al mismo tiempo, te proporciona el contexto necesario para mejorar los ciclos futuros.
Los sprints suelen romper el ritmo del equipo. Aprovecha el periodo de recuperación para restablecer la conexión:
Estas sencillas acciones restablecen la confianza y hacen que las personas vuelvan a sentirse parte del grupo.
No todo el mundo se recupera al mismo ritmo. Es posible que notes que uno o dos miembros del equipo permanecen callados. Otros pueden tener dificultades para recuperar la claridad o la responsabilidad.
Si utilizas una plataforma como Motional Hub, comprueba si la motivación y la energía están volviendo a los niveles normales. Una tendencia plana o un descenso continuado pueden indicar una carga emocional más profunda. Esos datos te ayudarán a decidir si es necesario realizar una consulta individual o ajustar temporalmente el alcance.
Los equipos que se recuperan bien son más creativos, más colaborativos y están más preparados para afrontar el siguiente reto. Lo contrario también es cierto. Cuando los equipos se ven empujados de un ciclo de alta presión a otro sin tiempo para recalibrarse, el rendimiento comienza a deteriorarse, primero de forma silenciosa y luego de golpe.
Gerentes que lideran la recuperación de forma intencionada:
La recuperación forma parte de tu estrategia y es la forma de conseguir un rendimiento excelente de forma repetida.
A continuación se indican algunas medidas sensatas y repetibles que pueden adoptar los directivos:
Estas microprácticas demuestran a tu equipo que la recuperación es importante y que estás prestando atención.
Cualquiera puede gestionar un plazo. El verdadero liderazgo se manifiesta cuando la presión desaparece y las personas necesitan reconstruirse. Ahí es donde los gerentes demuestran su valor: no por la rapidez con la que presionan, sino por la intencionalidad con la que restablecen las condiciones para la confianza, la concentración y la motivación.
Cuando se lidera bien la recuperación, se crea un equipo que está listo para volver a dar lo mejor de sí mismo.
Descubre consejos prácticos, recomendaciones de expertos y casos reales para impulsar el bienestar y el rendimiento de tus equipos.



