
Descubra por qué los directores generales más eficaces combinan el liderazgo centrado en el ser humano con la toma de decisiones basada en datos. Este artículo explora cómo los líderes modernos pueden ir más allá de la falsa elección entre empatía y análisis, aprovechando las herramientas de conocimiento organizativo para detectar los primeros signos de fatiga del equipo, mejorar la retención e impulsar resultados estratégicos más inteligentes.

Durante años, los estilos de liderazgo se han dividido en dos extremos:
Pero en el entorno actual, caracterizado por su rapidez, complejidad y volatilidad, ninguno de los dos modelos funciona de forma aislada.
Los líderes más eficaces hoy en día no son aquellos que eligen entre la conexión o los datos, sino aquellos que integran ambos. Combinan un profundo conocimiento de sus equipos con una gran capacidad para tomar decisiones basadas en pruebas.
Este artículo invita a los directores generales a ir más allá de esta falsa disyuntiva. Porque liderar con empatía no significa ignorar el análisis. Y trabajar con datos no significa perder de vista la dinámica humana que está en juego.
En muchos entornos empresariales, la empatía sigue siendo malinterpretada: se considera un rasgo débil, emocional o incluso un obstáculo para la toma de decisiones difíciles.
Pero, en realidad, cuando se aplica correctamente, es una habilidad de liderazgo estratégico que permite a los directores generales:
No se trata de ser «blando». Se trata de ser consciente del contexto. Y eso acelera, en lugar de obstaculizar, un liderazgo eficaz.
La mayoría de las decisiones estratégicas (crecimiento, conversión, CAC, EBITDA) se basan en datos. Sin embargo, cuando se trata de la dinámica interna, la colaboración o el ambiente del equipo, la información suele ser escasa.
¿Por qué?
Porque, históricamente, estos aspectos han sido difíciles de medir. Los líderes han dependido de encuestas esporádicas, entrevistas o sus propias percepciones.
¿El riesgo? Tomar decisiones de gran impacto con poca información fiable.
Muchos directores generales consideran que cuanto más se basan en las métricas, más pierden el contacto con sus empleados. Pero el problema no es utilizar datos, sino qué tipo de datos utilizamos y cómo los interpretamos.
Ejemplo:
Un panel de control del rendimiento muestra que la producción de un equipo ha caído un 15 % en los últimos dos meses. ¿Cuál es la respuesta habitual? Revisar los objetivos, los flujos de trabajo y la rendición de cuentas.
Pero, ¿qué pasaría si también tuvieras acceso a indicadores que sugirieran que el equipo se enfrenta a una presión de trabajo sostenida? ¿Y si el jefe del equipo ya no estuviera alineado con la visión a largo plazo de la empresa? ¿Tomarías la misma decisión? Aquí es donde entran en juego los análisis internos avanzados: datos que ayudan a descubrir el «porqué» detrás del «qué».
Herramientas como Motional Hub ofrecen una visión continua y no invasiva del funcionamiento de la organización, sin encuestas ni interrupciones.
Al analizar las interacciones verbales (reuniones, controles, reuniones individuales), estas soluciones detectan patrones como:
Todo esto se hace de forma ética, de manera agregada y respetando plenamente la privacidad individual.
Esto permite a los directores generales actuar basándose en señales objetivas, y no en corazonadas.
1. Plantee las preguntas importantes
Plantee preguntas en las reuniones de liderazgo, como:
«¿Qué primeros indicios de tensión estamos observando en los equipos?» o
«¿Dónde estamos observando desajustes que aún no se reflejan en los KPI?»
2. Amplíe sus paneles ejecutivos
No se limite a los ingresos y la rotación. Incluya métricas que le permitan conocer la dinámica interna y la resiliencia.
3. Forme a su equipo directivo en la escucha activa
No se trata solo de una habilidad social, sino de una capacidad competitiva.
4. Invertir en herramientas de análisis organizativo
Soluciones como Motional Hub permiten supervisar las tendencias internas sin interrumpir los flujos de trabajo.
5. Predique con el ejemplo
Pida opiniones. Comparta lo que ve. Demuestre que los datos son importantes, y que las personas lo son igualmente.
No tienes que elegir entre empatía y datos. Los mejores líderes de esta década serán aquellos que combinen ambos: que comprendan profundamente a sus equipos y actúen con claridad, previsión y perspicacia. Y ese tipo de liderazgo no surge por casualidad. Se diseña.
Descubre consejos prácticos, recomendaciones de expertos y casos reales para impulsar el bienestar y el rendimiento de tus equipos.



